diumenge, 9 de febrer del 2014

Jesús, ungido (para que sea cristorrey)



        receta del óleo santo

        ha apartado Yahvéh a Moisés
        consigo,
        en la cima del monte Sinaí,
        durante cuarenta días y cuarenta noches le dice esto,
        esto, también
        esto,
        que tomase perfumes escogidos, y pesase,
        con las balanzas del Santuario,
        de mirra pura, quinientos siclos, de cinamomo,
        la mitad, o sea, doscientos cincuenta siclos,
        doscientos cincuenta siclos de cálamo aromático,
        quinientos siclos de casia, y un hin
        de aceite de oliva,
        mézclalos
        luego
        y prepara el óleo que servirá para la unción
        sagrada
        de generación en generación[1]



        especies de ungidos

        derramaban el cuerno de aquel aceite
        divino
        sobre la cabeza de uno
        para que ganase el nombre de sacerdote,
        profeta,
        rey
        de Israel

        así obtuvo Aarón, el primero, el oficio
de sacerdote[2], así
hizo Samuel rey a Saúl[3],
y a David,
en Belén[4],
        y Sadoq
a Salomón, en Guijón[5],
así señaló Elías a Eliseo en el Horeb,
para que lo sucediese en sus delirios
exactos[6]



        el Mesías, adelantado       

        el Libro
        viejo
        trae dos noticias del Cristo
        que vendrá

        saben los Salmos a Yahvéh
        y a su Ungido,
        y que los combatirán “los reyes de la tierra”[7]

        porque era el favorito de Yahvéh, para descubrirle su palabra
        escondida,
        para “ilustrar” su “inteligencia, y glosar
        su “visión”,
        ha bajado Gabriel Arcángel, y avanzo,
        Daniel,
        al Príncipe Mesías, al Ungido,
        que se acabará,
        ay,
        luego[8]



        sacado de pila

        no, no era él, Juan,
        “el Cristo”[9],
        sino éste (era
mi primo),
        que se entró aquí en el Jordán, para que yo lo bautizase
con agua,
se abrieron
        los cielos,
        bajó sobre él el espíritusanto (pero parecía
pájaro), y uno,
        arriba,
        lo conoció,
        éste es mi hijo bien amado,
en el cual me complazco[10] 

        en sus primeros días,
        en Nazaret,
en la sinagoga, y era
sábado,
Jesús desenrolló la Torá, buscó
ese capítulo de Isaías que lo repetía,
leyó,
sí,
está “el Espíritu del Señor
sobre mí,
porque me ha ungido”[11],



y quería decir,
con eso,
me parece,
su bautismo

        (pero su investidura
        renqueaba)



        what Jesus said about it
       
        tiene mucho cuidado Jesús de no decir nunca,
        nunca,
        yosoyelungido,
        pero cuando la samaritana le dice, sé que va a venir el Mesías,
ése que llaman el Cristo,
y entonces él me explicará todo,
esto,
Jesús le dice, era
yo[12],
y cuando uno del Sanedrín hacía inquisición de sus títulos
y apellidos, entonces, dinos,
¿eres tú el Cristo, el Hijo
de Dios?,
él dice, sí,
tú lo has dicho, y mira, veréis
desde ahora
al hijodelhombre blablablá[13]



        unción de Jesús

*****
si valen sus cuatro vidas
autorizadas
(sus redacciones van
a misa,
¿no?)
Jesús fue ungido en tres ocasiones, siempre
por una mujer

Marcos y Mateo registran el mismo episodio,
con pequeñas variaciones: pasó lo que apuntaron ellos,
y lo que apuntó Lucas, y lo que apuntó
Juan

*****
fue, segúnsanlucas[14], en los principios de su ministerio,
en la casa de un Simón
fariseo,
        en una ciudad que no se dice

entra una pecadora pública,
con un frasco de alabastro de perfume,
se sienta a los pies de Jesús,
lloraba, lloraba, y le bañaba los pies con las lágrimas,
y se los secaba
luego,
con los cabellos,
y se los besaba,
y “los ungía con el perfume”



el fariseo murmuraba entre dientes,
con asco,
¿dicen que éste es profeta y no ha conocido la calidad
de esta mujer,
y tolera que lo toque?, decía,
y enfadó a Jesús,
        ¿qué rumias, Simón?, era
tu huésped,
y no me has acercado un lebrillo con agua,
para lavarme los pies,
ni me has saludado con un beso,
ni me has ungido la cabeza con aceite,
ella,
en cambio,
me ha lavado los pies con sus lágrimas,
los ha secado con sus cabellos,
me los besaba,
ha derramado aceite sobre ellos, gestos
de amor
que le ganan el perdón de sus pecados,
que todo eso puedo
yo

*****
fue en Betania, en casa de Simón el leproso,
todavía no tintineaban en los bolsillos de Judas
        las treinta monedas de plata, fue
        en las vísperas de la cena
última,



Jesús estaba “a la mesa”,
entró, segúnsanmarcos, segúnsanmateo[15] [16],
“una mujer”, se acerca
a él,
trae, en un “frasco de alabastro”,
un “perfume muy caro”, “puro,
de nardo”,
lo quiebra (este gesto de malrotadora, sólo
segúnsanmarcos)
y lo derrama sobre su cabeza

*****       
        fue
        exactamente
        seis días antes de la pascua,
        en la casa de Lázaro
        resucitado

sirve
la buena de Marta, su hermana María
no,
María ha tomado “una libra de perfume de nardo puro,
muy caro”,
unge con él los pies de suseñor, los seca
después
con sus cabellos, esto
segúnsanjuan[17]



*****       
segúnsanmarcos, segúnsanmateo[18] [19], segúnsanjuan[20],
        riñeron a la muchacha (algunos de los discípulos,
el Judas
peor), mira
que romper la botella,
mira que echar a perder ese perfume,
mejor hubiera sido venderlo
y aliviar con el dinero a los pobres

        Jesús la defendía, dejad
a la chica,
que pobres no os van a faltar, pero a mí
no me tendréis siempre con vosotros,
y ella,
con esto,
se ha adelantado a embalsamar mi cuerpo
para luego,
y recordarán su largueza todos los cristianos 

*****       
        usó, pues, Jesús, su unción
        como parábola,
        para enseñar, ¿veis?, esto puede
        amor,
        o para adelantar su sepultura
demasiado apresurada (“no ceremony
 else?
(…)
no ceremony else?[21])



*****       
        como no se hiciesen la picha un lío
        los evangelistas,
        y recordasen mal la unción de Jesús, y su propósito
        primero

        debió de ser, sí, en Betania, cerca
de Jerusalén, y lo ungió “una mujer” cuyo nombre
        no saben,
o importa callar, para que valga
todas las mujeres, o María, la hermana
        mejor
        de Lázaro,
        la que no servía,
        su favorita,
        que bebía sus palabras,
        o una ramera
famosa

y Jesús quiso que fuese, como supo Juan[22], el discípulo
al que amaba,
        la víspera de su entrada, encima de un pollino,
hosanna,
en Jerusalén,
        representando la parte, que pronosticaba Jacob
para sus hijos[23],
o Zacarías con fiebres[24],
de su Rey,
el Mesías



*****       
        otra vez, ¿ves?, corregía Jesús
        el Libro,
        y buscó el escándalo,
        que lo titulasen, derramando sobre él aquel aceite
perfumado, el Cristo,
        el Ungido,
        una mujer,
        María,
        una esquinera
       
       



[1] Éxodo, XXX, 22 – 31.
[2] Éxodo, XXX, 30.
[3] 1 Samuel, X, 1.
[4] 1 Samuel, XVI, 12 – 13.
[5] 1 Reyes, I, 38 – 39.
[6] 1 Reyes, XIX, 16.
[7] Salmos, II, 2.
[8] Daniel, IX, 25 – 26.
[9] Lucas, III, 15 – 16; Juan, I, 20.
[10] Marcos, I, 9 – 11; Mateo, III, 13 ss.; Lucas, III, 21 – 22; Juan, I, 19 – 34.
[11] Lucas, IV, 18.
[12] Juan, IV, 25 – 26.
[13] Marcos, XIV, 61 – 62; Mateo, XXVI, 63 – 64; Lucas, XXII, 66 – 70.
[14] Lucas, VII, 36 - 50.
[15] Mateo, XXVI, 6 – 13.
[16] Marcos, XIV, 3 – 9.
[17] Juan, XII, 1 – 8.
[18] Mateo, XXVI, 6 – 13.
[19] Marcos, XIV, 3 – 9.
[20] Juan, XII, 1 – 8.
[21] En la querella del príncipe, que entierran a Ofelia apartadamente, con vergüenza. William Shakespeare, Hamlet, V, I, 215 y 217.
[22] Juan, XII, 1 – 8.
[23] Génesis, XLIX, 10 – 11.
[24] Zacarías, IX, 9.

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