receta del óleo santo
ha
apartado Yahvéh a Moisés
consigo,
en
la cima del monte Sinaí,
durante
cuarenta días y cuarenta noches le dice esto,
esto,
también
esto,
que
tomase perfumes escogidos, y pesase,
con
las balanzas del Santuario,
de
mirra pura, quinientos siclos, de cinamomo,
la
mitad, o sea, doscientos cincuenta siclos,
doscientos
cincuenta siclos de cálamo aromático,
quinientos
siclos de casia, y un hin
de
aceite de oliva,
mézclalos
luego
y
prepara el óleo que servirá para la unción
sagrada
de
generación en generación[1]
especies de ungidos
derramaban
el cuerno de aquel aceite
divino
sobre
la cabeza de uno
para
que ganase el nombre de sacerdote,
profeta,
rey
de
Israel
así
obtuvo Aarón, el primero, el oficio
de sacerdote[2],
así
hizo Samuel
rey a Saúl[3],
y a David,
en Belén[4],
y
Sadoq
a Salomón, en
Guijón[5],
así señaló
Elías a Eliseo en el Horeb,
para que lo
sucediese en sus delirios
exactos[6]
el Mesías, adelantado
el
Libro
viejo
trae
dos noticias del Cristo
que
vendrá
saben
los Salmos a Yahvéh
y
a su Ungido,
y
que los combatirán “los reyes de la tierra”[7]
porque
era el favorito de Yahvéh, para descubrirle su palabra
escondida,
para
“ilustrar” su “inteligencia, y glosar
su
“visión”,
ha
bajado Gabriel Arcángel, y avanzo,
Daniel,
al
Príncipe Mesías, al Ungido,
que
se acabará,
ay,
luego[8]
sacado de pila
no,
no era él, Juan,
“el
Cristo”[9],
sino
éste (era
mi primo),
que
se entró aquí en el Jordán, para que yo lo bautizase
con agua,
se abrieron
los
cielos,
bajó
sobre él el espíritusanto (pero parecía
pájaro), y uno,
arriba,
lo
conoció,
éste
es mi hijo bien amado,
en el cual me
complazco[10]
en
sus primeros días,
en
Nazaret,
en la
sinagoga, y era
sábado,
Jesús desenrolló
la Torá, buscó
ese capítulo
de Isaías que lo repetía,
leyó,
sí,
está “el
Espíritu del Señor
sobre mí,
porque me ha
ungido”[11],
y quería
decir,
con eso,
me parece,
su bautismo
(pero
su investidura
renqueaba)
what Jesus said about it
tiene
mucho cuidado Jesús de no decir nunca,
nunca,
yosoyelungido,
pero
cuando la samaritana le dice, sé que va a venir el Mesías,
ése que llaman
el Cristo,
y entonces él
me explicará todo,
esto,
Jesús le dice,
era
yo[12],
y cuando uno
del Sanedrín hacía inquisición de sus títulos
y apellidos,
entonces, dinos,
¿eres tú el
Cristo, el Hijo
de Dios?,
él dice, sí,
tú lo has
dicho, y mira, veréis
desde ahora
al
hijodelhombre blablablá[13]
unción de Jesús
*****
si valen sus cuatro vidas
autorizadas
(sus redacciones van
a misa,
¿no?)
Jesús fue ungido en tres ocasiones, siempre
por una mujer
Marcos y Mateo registran el mismo episodio,
con pequeñas variaciones: pasó lo que apuntaron
ellos,
y lo que apuntó Lucas, y lo que apuntó
Juan
*****
fue, segúnsanlucas[14], en los principios de su ministerio,
en la casa de
un Simón
fariseo,
en
una ciudad que no se dice
entra una pecadora pública,
con un frasco de alabastro de perfume,
se sienta a los pies de Jesús,
lloraba, lloraba, y le bañaba los pies con
las lágrimas,
y se los secaba
luego,
con los cabellos,
y se los besaba,
y “los ungía con el perfume”
el fariseo murmuraba entre dientes,
con asco,
¿dicen que éste es profeta y no ha conocido
la calidad
de esta mujer,
y tolera que lo toque?, decía,
y enfadó a Jesús,
¿qué rumias, Simón?, era
tu huésped,
y no me has acercado un lebrillo con agua,
para lavarme los pies,
ni me has saludado con un beso,
ni me has ungido la cabeza con aceite,
ella,
en cambio,
me ha lavado los pies con sus lágrimas,
los ha secado con sus cabellos,
me los besaba,
ha derramado aceite sobre ellos, gestos
de amor
que le ganan el perdón de sus pecados,
que todo eso puedo
yo
*****
fue en
Betania, en casa de Simón el leproso,
todavía no
tintineaban en los bolsillos de Judas
las
treinta monedas de plata, fue
en
las vísperas de la cena
última,
Jesús estaba “a la mesa”,
“una mujer”, se acerca
a él,
trae, en un “frasco de alabastro”,
un “perfume muy caro”, “puro,
de nardo”,
lo quiebra (este gesto de malrotadora, sólo
segúnsanmarcos)
y lo derrama sobre su cabeza
*****
fue
exactamente
seis
días antes de la pascua,
en
la casa de Lázaro
resucitado
sirve
la buena de Marta, su hermana María
no,
María ha tomado “una libra de perfume de
nardo puro,
muy caro”,
unge con él los pies de suseñor, los seca
después
con sus cabellos, esto
segúnsanjuan[17]
*****
riñeron a la muchacha (algunos de los
discípulos,
el Judas
peor), mira
que romper la botella,
mira que echar a perder ese perfume,
mejor hubiera sido venderlo
y aliviar con el dinero a los pobres
Jesús la defendía, dejad
a la chica,
que pobres no os van a faltar, pero a mí
no me tendréis siempre con vosotros,
y ella,
con esto,
se ha adelantado a embalsamar mi cuerpo
para luego,
y recordarán su largueza todos los cristianos
*****
usó, pues, Jesús, su unción
como parábola,
para enseñar, ¿veis?, esto puede
amor,
o para adelantar su sepultura
demasiado apresurada (“no ceremony
else?
(…)
no ceremony else?”[21])
*****
como no se hiciesen la picha un lío
los evangelistas,
y recordasen mal la unción de Jesús, y
su propósito
primero
debió de ser, sí, en Betania, cerca
de Jerusalén, y lo ungió “una mujer” cuyo
nombre
no saben,
o importa callar, para que valga
todas las mujeres, o María, la hermana
mejor
de Lázaro,
la que no servía,
su favorita,
que bebía sus palabras,
o una ramera
famosa
y Jesús quiso
que fuese, como supo Juan[22],
el discípulo
al que amaba,
la
víspera de su entrada, encima de un pollino,
hosanna,
en Jerusalén,
representando
la parte, que pronosticaba Jacob
para sus hijos[23],
o Zacarías con
fiebres[24],
de su Rey,
el Mesías
*****
otra
vez, ¿ves?, corregía Jesús
el
Libro,
y
buscó el escándalo,
que
lo titulasen, derramando sobre él aquel aceite
perfumado, el Cristo,
el
Ungido,
una
mujer,
María,
una
esquinera
[1] Éxodo,
XXX, 22 – 31.
[2] Éxodo,
XXX, 30.
[3] 1 Samuel,
X, 1.
[4] 1 Samuel,
XVI, 12 – 13.
[5] 1 Reyes,
I, 38 – 39.
[6] 1 Reyes,
XIX, 16.
[7] Salmos,
II, 2.
[8] Daniel,
IX, 25 – 26.
[9] Lucas,
III, 15 – 16; Juan, I, 20.
[10] Marcos,
I, 9 – 11; Mateo, III, 13 ss.; Lucas, III, 21 – 22; Juan, I, 19 – 34.
[11] Lucas,
IV, 18.
[12] Juan,
IV, 25 – 26.
[13] Marcos,
XIV, 61 – 62; Mateo, XXVI, 63 – 64; Lucas, XXII, 66 – 70.
[14] Lucas,
VII, 36 - 50.
[15] Mateo,
XXVI, 6 – 13.
[16] Marcos,
XIV, 3 – 9.
[17] Juan,
XII, 1 – 8.
[18] Mateo,
XXVI, 6 – 13.
[19] Marcos,
XIV, 3 – 9.
[20] Juan,
XII, 1 – 8.
[21] En la querella del príncipe, que
entierran a Ofelia apartadamente, con vergüenza. William Shakespeare, Hamlet, V, I, 215 y 217.
[22] Juan,
XII, 1 – 8.
[23] Génesis,
XLIX, 10 – 11.
[24] Zacarías,
IX, 9.
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