estaba ahí,
ahí,
elfinaldeaquelverano,
el del 76,
digo,
y,
como acertase
eldúodinámico, se acabaría todo,
todo
yo no esperaba
mucho, no podía ser,
que nuestra historia (¡esto!) continuase
del otro lado
de agosto
pero concediste
(¿divertida?,
¿encogiéndote
de hombros?)
una prórroga
a mi cielo,
quedamos,
la primera vez,
en Valencia,
en la RENFE,
debajo del
reloj de la Estación del Norte,
y nuestro
amordeverano siguió
aún
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada