dimecres, 27 de maig del 2015

teresiana

        todo (Teresa ¿suspiraba,
        bosteza,
hipa?)
        es nada: todo:
        esto: los ruidos
        del mundo, lo que llaman el siglo,
        la vida:
        deshacerse,
        entonces:
        nihilismo
        misticón,
        de monja que ha conocido espasmódicamente,
apartadamente, al amigo
        que la apellida,
        y sería,
        al otro lado del espejo,
        su esposa
        segura,
        histérica

dimecres, 20 de maig del 2015

pecios

tiembla la nave cargada de voces,
de historias, tose, se va
a pique,
glu,
los fondos marinos arrastran su basura (pero es
maravillosa),
yo la recojo luego en las playas, junto

esto 

dimarts, 5 de maig del 2015

escora


        prudencias ordenan que hagas cuidadosa estiba
        del buque que te lleva:
mide, entonces, lastres,
        prepara la bodega, mimando
su meteorología,
coloca los bultos de modo que queden bien afirmados,
y no empachen su descarga, en el puerto,
que vaya algo apopado, y navegará
derechamente,
sin peligro de que se cuele
por ojo
y se pierda

nunca
es así: descuidamos
el arrumaje,
no aseguramos los toneles, las pipas, los barriles,
y ruedan por los suelos de la barriga,
ladeando la nave que mareamos,
y ésta cabecea, rabea, trompea,
se derrota,
poco a poco se destroza, pierde palazón
y trapos,

se va de través contra la última costa

divendres, 1 de maig del 2015

cidiana

porque he andado despacio, curiosísimo, su historia
en letra bastardilla (la primera,
digo,
y también la segunda, de sus mocedades
postizas),
porque repetí, con Mari Desa,
en un Fiat Uno azul marino sin aire acondicionado (y era
agosto),
la geografía del rapto
fantástico
de sus hijas, hasta el robledo de Corpes,
ayudado de mapas del Ejército,
porque la primera película que vi en el cine
(en el Astoria) fue
la que lo contaba,
porque su estatua ecuestre en la Plaza de España señalaba
la puerta de mi barrio,
porque prefiero su señorío brevísimo
y sin suerte,
porque apellidaba a Valencia en las libretitas
del colegio
de Tere,
sobre todo porque empieza su Cantar (mejor: el único texto
que lo guarda)
“de los sus ojos tan fuertemente llorando”