dijous, 24 de novembre del 2016

cajonería

la caja negra de mi aparato, cuando lo derribe la vida,
        ¿qué dirá de mis navegaciones, qué registro
dejará de las conversaciones en cabina,
        de velocidades, altitudes alcanzadas, de pitos
        y flautas
        y lucecitas,
        de mi desrumbados vuelos,
        de mi accidente
        último?
        parecerá,
        tal vez,
        caja
tonta, caja
de medianos caudales y algunos ahorros literales
y figurados,
no muy fuerte,
caja de inseguridades, caja,
desde luego,
de cambios
y mudanzas,
caja de lentitudes,
la cajeta de las limosnas que me habéis ido echando,
cajetín
de sombra,
el cajón de un sastrecillo cobarde,
la cajonera de un pupitre
vaciado
       


dissabte, 12 de novembre del 2016

Ahoy!

en esta otra amanecida quiero pilotear un candray,
porque fue barca
        pequeña,
        y gastaba dos proas,
        y poco calado, y el mástil
        abatible,
        y se defendía muy bien,
        por todo ello,
        en las estrechuras del tráfico de puertos, ríos y caños,
        y por la gracia de su nombre,
que vuelve en torpe romance el que usaban,
socarrones,
los ingleses,
para rebajar estas naves, igualándolas con una lata seca,
porque dicen
ahora
candray
al barco viejo,
descuidado
y desastrado,
que se ocupa en fletes de miseria,
sobre todo porque el candray cabal levantaba velas
místicas,
¡virgensantísima!