diumenge, 16 de novembre del 2014

[mester de]


        [mester de]
       
    no puede ser oficio de clérigo, que no rimo “por la quaderna
        vía”,
        y soy pecador cabezota
y cabezudo; tampoco
de juglar, como no fuera de los degenerados[1], ¿no ves
que uso lo que he llamado en alguna parte el verso
idiota?

     mejor de clerizón “advenedizo”, o clerizonte[2] (mira el “traje
        estrafalario”)
        “bolonio” (parte ridícula
        de la Commedia dell’Arte): casi
        de polizonte
        de una barca de palabraspalabraspalabras (“e la nave
        va”)
       
        no: no es oficio, mester,
        ministerio: puesto que no me empleo en él,
y adrede no sirve, ni tiene
        ninguna utilidad: no puede ser,
        tampoco, ciencia,
        o arte:
yo quiero que sea
        juguete: busco,
        con él,
        recreos

       



[1] A Marcelino Menéndez y Pelayo, que leyó las Mocedades del Cid escrupuloso, le parecieron “el cuaderno de apuntaciones de un juglar degenerado”.
[2] CLERIZÓN o CLERIZONTE. “El Monacillo o Monaguillo que sirve en el Altar o en el Choro a los Clérigos, y sobre la sotanilla viste sobrepelliz, aunque no esté tonsurado: y comúnmente se llama así al que trahe hábitos Eclesiásticos sin ser Sacerdote o tener alguna de las Órdenes Mayores. Es término vulgar y baxo.” (…) “Ahí me envían mis Monjes a Alcalá a probar ciertos embelecos de mi Clerizón advenedizo.” Padre Bartolomé Alcázar, Chronohistoria de la Compañía de Jesús, Tomo I, pl. 186. “Pero espera que él, si no / miente el traje estrafalario / de Clerizonte bolonio, / viene por la calle abaxo.” Diccionario de Autoridades.

dilluns, 3 de novembre del 2014

"Wodan, id est, furor..."

en la Descripción de las islas aquilonales[1] (las acaricia el viento
        blanco
        del norte)
        Adán Bremense se entra en el Templo de Upsala
        y dice,
        el primero,
        en latín,
        entre Thor, que gobierna la atmósfera
        y las cosechas,
        y Fricco, que nos trae, priápico,
recreos,
        a “Wodan” (vale
Odín),
y su nombre repite una “furia” que puede traducir la cólera,
o el delirio del que entiende lo de luego,
o al poeta
entusiasmado




[1] Hechos de los pontífices de la Iglesia de Hamburgo, Libro IV. 1075 / 1076.