sólo Freyr,
entre los dioses septentrionales, pudo ser un niño
pequeño,
y recibió de
los Elfos
de Luz
tres regalos,
un cochino
montés
rubio,
un barquito
plegable,
de bolsillo,
y,
cuando perdió
el primer diente (¡era
de leche!),
uno de los
nueve mundos,
Tierra
de Hadas,
que llamaron
Álfheimr[1]
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