Elcmar
era rey de Bruig na Bóinde, habitación
de
hadas,
mayordomo
de los Túatha Dé Danand, gente
divina,
aquellos
hijos de Dana,
y
marido
celoso
de entremés
apetecía
a su esposa Boyne el Dagdae, dios
arpador,
su
señor
natural
y
de ley,
y
lo mandó en embajada fingida a los palacios de Bres, sales
con
la amanecida
y
estarás de regreso con la puesta de sol,
le
dijo,
para
amansarlo,
que
remusgaba,
y lo confundió
con un encantamiento,
de modo que,
pasados nueve meses,
pensase que
sólo habían corrido unas horas
esa
mañana el Dagdae montó a la reina, y ella concibió
ahí,
y
dio al mundo,
cuando
tocaba,
un
niño
maravilloso,
Oengus
(todos sus humores sudan
poesía),
que
se crió
escondido
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