dilluns, 4 d’abril del 2016

este Belmondo

mira que también este otro héroe
        dudosísimo, Belmondo, bueno,
Michel Poiccard,
        un buscón macarra, pajillero, oh
ho
des petites filles qui font de l’autostop, ladrón
        de coches,
        pistolero
indiferente,
salteador de urinarios,
        que vacía los monederos de las esquineras de su nómina,
        se inventa nombres,
        historias,
        vidas,
        gasta chaqueta tweed, sombrero de gángster, pulsera
y medallita-de-la-primera-comunión,
los calcetines
blancos,
las narices rotas (las narices
sexi)
del boxeador de barrio,
un cigarrillo
        liado
colgándole del labio, pues sí, también
él,
        porque hace a un Bogart
fresco,
paleto,
tontorrón,
sobre todo porque lo pierde esa chica americana, de Iowa, no,
niuyorquina,
pedante,
con el pelito a lo garzón,
y prefiere
la nada
a todo esto

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