dijous, 8 d’octubre del 2015

el príncipe-de-las-runas


        Heimdallr vació el arcodesanmartín que gobernaba
        y fue romero
        muy vicioso,
        el huésped gamberro de tres casas,
        que durmió,
en cada una,
tres noches seguidas,
en medio de los esposos,
y en los sueños húmedos de las malcasadas se empezaron
nuestras tres clases,
la de los esclavos,
la de los granjeros,
la de los hijos-de-algo

quiso visitar a su tercer hijo, el Señorito,
y le enseñó la ciencia de las runas,
le dio su nombre
supuesto,
“Rig”,
que vale
“Príncipe”

eran las runas el juguete del Príncipe, y podía,
con ellas,
mucho,
conversar,
por ejemplo,
con las aves

un cuervo lo reñía, mírate, principillo
(¡la vergüenza!),
parloteando con pájaros,
dedicas las horas a las runas, descuidas
el caballo,
la espada,
la marinería,
la gloria[1]



[1] Lista de Rig [Rigsthula], Edda poético.

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