prudencias
ordenan que hagas cuidadosa estiba
del
buque que te lleva:
mide,
entonces, lastres,
prepara
la bodega, mimando
su
meteorología,
coloca los
bultos de modo que queden bien afirmados,
y no empachen
su descarga, en el puerto,
que vaya algo
apopado, y navegará
derechamente,
sin peligro de
que se cuele
por ojo
y se pierda
nunca
es así:
descuidamos
el arrumaje,
no aseguramos
los toneles, las pipas, los barriles,
y ruedan por
los suelos de la barriga,
ladeando la
nave que mareamos,
y ésta cabecea,
rabea, trompea,
se derrota,
poco a poco se
destroza, pierde palazón
y trapos,
se va de
través contra la última costa
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