Palabra
alucinada de Merlín en babero
de
colegial,
desde
la orilla de un pantano desecado,
aquel
Jabalí de la Cornualla
que
pudo
tanto,
su
final
lo
cubrirá
una
mortaja de misterio,
y
se volverá
cuento.[1]
Y sí, al rey Arturo, herido
de
muerte
en Camblano,
lo transportaron
hasta la isla de Avalón,
para que curasen sus heridas.[2]
Barinto
fue su barquero
tremendo.
Taliesín
acompañó su travesía con versos
musicales.
Y
la isla llaman Afortunada
o
de los Frutos,
que
da manzanas
y
uva
facilísimas,
y
vive allí uno
centenario,
y
cuida de Arturo
Morgana,
su
señora,
con
sus ocho hermanas,
y son,
todas
ellas,
maravillosas.[3]
No.
Era Arganta la reina
mágica
de
Avalón,
y fueron dos damas suyas
las que le trajeron
en una barca
a Arturo.[4]
Pero el Brut y
Brenhinedd llama,
a
la isla de Avalón,
Ynys
Avallach.
La escandinava Breta
Sogur da el nombre de Assysla a la isla
última
de
Arturo.[5]
Tuvo
allí cirujanos
torpes,
porque
indica su tumba en Canterbury.[6]
Y
en el lai de María de Francia
se
lleva a Lanval
a
Avalón
su
extraña amiga,
con
sus dos estupendas damas compañeras.
Pero
Giraldo de Cambria quiso que fuera
la
isla de Avalón
Glastonbury,
el
cementerio,
y
no el hospital encantado,
del
rey.
Maestro Gautier Map no dice Avalón en La Mort le Roi Artu,
sólo
que don Giflete vio que embarcaba a su señor Morgana,
su hermana
inhumana
con otras mujeres,
y supo
luego
que trajeron un cuerpo
que dijeron
que era el del rey
hasta la Capilla Negra,
para que lo enterrasen.
Thomas Malory da los nombres de hembras
fabulosas
que se llevaron a Arturo
a la isla de Avilión,
su hermana, Fata Morgana,
y la señora de Gales del Norte,
y la de las Tierras Yermas,
y Nimué, la Dama del Lago.
Ellas
mismas traerían su cuerpo
para
que le diesen sepultura.[7]
Sir
Bedivere vio alejarse
hacia
el poniente
la
barca,
y
le pareció que oía,
desde
la otra orilla del mundo,
las
alegrías de una villa
que
recibía
a
su señor.[8]
Sólo Chrétien de Troyes hace
a un varón
señor de la isla de Avalón,
un Guingamors,
amigo
del hada Morgana.[9]
Sus barqueras,
en
ésta,
equivocaron
el rumbo,
dejaron
Avalón
a
babor
y
pasaron a América.
Fue
para mejor,
porque
allí,
en
Windfall Run,
Arturo
dio con la Fuente de los Grandes Espíritus,
se
abrevó en ella
y
se remedió.[10]
En
otro librito, De antiquitate
Glastoniensis ecclesiae (1129 – 1134),
Guillermo
de Malmesbury afirma que Avalón es
otro
nombre de Glastonbury[11],
y
que la señoreaba,
con
sus hijas,
Avalloch.[12]
Avalloch
es,
en
los mitos donde se dicen los galeses,
dios,
y
dueño de un pomar
fantástico,
y
engendró a Modrona,
“la
Madre”,
la
cual concibió
a
su vez
a
Mabon,
que
apellidan “el Hijo de Modrona”,
cosa
que vale
decir
“el
Hijo
(despadrado)
de
la Madre”.
Avalón es, ¿no?,
cualquier
isla que caiga hacia la puesta de sol,
donde
se derrumba el horizonte de agua.
Es
isla de brujas
amables,
que
curan de los héroes moribundos.
Avalón
es tránsito,
es
parada
y
fonda
que
viene antes de la asunción.
¿Dicen a Arturo
debajo
de la tierra?
No.
Arturo
come aún las dulces manzanas de la muerte
aplazada
una
hora más, una hora más,
distrayendo
el miedo con la música de la cítara de Titona,
la
pequeña de las nueve hermanas dueñas de la isla.
[1] Galfrido Monemutense, Historia Regum Britanniae, VII, 3.
[2] Galfrido Monemutense, Historia Regum Britanniae, XI, 2.
[3] Galfrido Monemutense, Vita Merlini.
[4] Layamon, Brut.
[5] Dixon-Kennedy (1995: 31 [“Assysla”]).
[6] Dixon-Kennedy (1995: 49 [“Breta Sogur”]).
[7] Sir Thomas Malory, Le Morte D’Arthur, Libro XXI, cap. 6.
[8] Lord Alfred Tennyson, El pasaje de Arturo.
[9] “Guingamors / de l’isle d’Avalons fu sire, / de
cestui avons oï dire / qu’il fu amis Morgant la fee .” (v. 1904) Chrétien de
Troyes, Erec et Enide (ha. 1170)
[10] Dixon-Kennedy (1995: 288 [“Windfall Run”], y 135
[“Great Spirits Spring”]).
[11] Goodrich (1989: 249).
[12] Dixon-Kennedy (1995: 32 [“Avalloch”]).
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