diumenge, 12 de febrer del 2012

alalba




        No rompe mis mañanas
        el sultán del corral,
        tampoco, Aurora, acariciándome con sus dedos
rosados.
        No dicen el día
        nuevo
        avecillas,
        ni las campanas de ninguna iglesia,
        ni albadas.
        No. De amanecida pasa,
        puntual,
        el camión de la basura. Y está bien
que así sea, porque sirve de correo
        exacto
        al siglo
de los ruidos
mecánicos
        y de los excrementos.

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