yo me empecé en
el tenis con Manolo Orantes, Manolo
Santana, Joan Gisbert, todos
de punta en blanco, y en blanco
y negro, y era
un deporte
cortés,
de gentilhombres feos, con
raquetas de palo,
que saludaban con sus enormes
dentones la dejada,
el globito del rival,
y sólo corregirían al juez de
silla si se equivocase a su favor,
recreo de ingleses
con club,
que decían,
por no ofender, thirty -
love,
trocando el cero por amores,
y pensé, seré imbécil, que la
vida se jugaría,
también,
así
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada