representan
(lo trae Juan Hidalgo
en su Vocabulario)
en Germanía
con la A
la iglesia, entendida como “refugio,
favor,
e inmunidad
que da a quien se vale de su sagrado”,
y “los que sacan
misterios”
de los caracteres
defienden que la A encierra en sí “doctrina,
camino
y bienaventuranza”,
que es “letra
de salud”,
y se usa para señalarte como aprobado, gente
“de ley”,
y concederte la absolución[1],
y titular al gracioso
y al justo
pero yo no quiero acogerme a asilos,
ni sigo doctrina, como no sea de las
“peligrosa[s]
y dudosa[s]”,
y me desvío
y pierdo
aposta,
y voy desventurado, “pobrete,
sin espíritu”[2],
amalado
y forajido,
en desgracia,
caído:
quitadme,
entonces,
de la letra
que lo empieza todo, todo
esto
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