“Ahora mis encantamientos están todos
arrimados…” Traduzco
al Rey Mago de la isla
imposible.
Arrimar “vale también dejar para siempre, y
como abandonar, y olvidar lo que antes se hacía, o el ejercicio, empleo y
ministerio en que uno se ocupaba, entretenía y trataba: y así se dice Fulano
arrimó los libros, arrimó las armas, &c.” (Aut.).
El Diccionario
de Autoridades trae más ejemplos: se arrima la guitarra, el cetro, el
bastón de mando. Próspero, aquí, da por hecho lo que dijo atrás, a solas
(cuando uno habla de veras), en monólogo famoso con acompañamiento de arpa.
Próspero ha renunciado a las artes de las que se valía y, por si le tentase
emplearlas luego, y con tal de que nosotros, que lo vigilamos, sepamos que va
en serio, aparta el palo prodigioso y el Libro
que guarda su ciencia donde no pueda alcanzarlo.
yo
he arrimado, forzado por debilidades que la edad arrastra,
o por discreción,
o aprensiones
(y he perdido, con
ello,
algo),
el
futbolín,
la
peloteta de trapo,
el
balón,
la
raqueta,
las
meriendas con pan y chocolate,
el risk,
el
truc,
el
póquer
y he
arrimado, aburrido,
los
demás juegos de naipes
y de salón,
y,
siempre que puedo,
el
comercio idiota
con los hombres,
tantas
cosas que me sujetaban
o
distraían
de
esto,
de
contarme,
también,
por
accidente
o torpezas,
la
sociedad de gente que me importa mucho,
mucho
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