diumenge, 1 de juny del 2014

he arrimado



        “Ahora mis encantamientos están todos
arrimados…” Traduzco
al Rey Mago de la isla
imposible.
                                 
Arrimar “vale también dejar para siempre, y como abandonar, y olvidar lo que antes se hacía, o el ejercicio, empleo y ministerio en que uno se ocupaba, entretenía y trataba: y así se dice Fulano arrimó los libros, arrimó las armas, &c.” (Aut.).

El Diccionario de Autoridades trae más ejemplos: se arrima la guitarra, el cetro, el bastón de mando. Próspero, aquí, da por hecho lo que dijo atrás, a solas (cuando uno habla de veras), en monólogo famoso con acompañamiento de arpa. Próspero ha renunciado a las artes de las que se valía y, por si le tentase emplearlas luego, y con tal de que nosotros, que lo vigilamos, sepamos que va en serio, aparta el palo prodigioso y el Libro que guarda su ciencia donde no pueda alcanzarlo.
       
        yo he arrimado, forzado por debilidades que la edad arrastra,
o por discreción,
o aprensiones
(y he perdido, con ello,
        algo),
        el futbolín,
        la peloteta de trapo,
        el balón,
        la raqueta,
        las meriendas con pan y chocolate,
        el risk,
        el truc,
        el póquer  

        y he arrimado, aburrido,
        los demás juegos de naipes
y de salón,
y,
siempre que puedo,
        el comercio idiota
con los hombres,               
        tantas cosas que me sujetaban
        o distraían
        de esto,
        de contarme,
        también,
        por accidente
o torpezas,
        la sociedad de gente que me importa mucho,
        mucho

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