dissabte, 4 de gener del 2014

uterino



sé la habitación de mi prólogo,
pero no puedo contarla, solamente
deducir un útero alborozado
(¡las albricias del hijo
primero!),
con humos,
algo rabioso,
aprensivo

fue vivero
        entoldado,
        mi tohu y bohu particular

        de aquel cielo estrecho con paredes blandas,
húmedas,
movedizas,
nerviosas,
me ha quedado una querencia hacia la tiniebla,
hacia los fondos del mar
y las bañeras calentitas,
la necesidad de estar ancho
y el asco de los ruidos
del mundo

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