el Trina (1)
el Trina
digo,
la cafetería de
la Gran Vía Ramón y Cajal,
en Valencia,
los papás
tomaban el aperitivo,
yo,
en pantalones
cortos,
entre las
mesas,
hacía (re)colección
de chapas,
de cocacola, de
pepsi,
de trinaranjus,
de todas las
fantas,
buscaba, sobre
todo, las de cinzano, eran
las monedas
de chatarra
que me cruzaban a mi país-de-nunca-jamás
el Trina (2)
hacíamos el COU,
los agustinos,
por la tarde,
las mañanas
eran para los futbolines
y las
tertulias,
y de noche,
después de cenar, cuando terminaba
hombrerricohombrepobre,
quedábamos en
el Trina,
el café,
los comecocos,
los
marcianitos,
servían de prólogo
a las madrugadas de estudio
comunal,
ajedrez,
póquer,
revelaciones,
casi siempre en
ca Agustín
o en mi
comedor,
horas
placenteras
que hacían el cemento seguro (¿los dudososbarros?)
de nuestra amicicia de tunos sin bandurria
ni capa,
torpísimos
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